"El equipo de cocina
crea propuestas diferentes, como su particular bocata de calamares de la
Plaza Mayor, que en sus manos se transforma en chipirones a la romana en
pan de focaccia y ali-oli de tinta de calamar. Un invierno sin caldo de
cocido no es invierno en Madrid, pero, ¿qué tal si le añadimos
huevo a baja temperatura y picadillo de ibéricos?; ¡sin duda
se trata de una propuesta original! También las carnes son cómo
siempre has probado, pero de una forma que nunca podrías haber soñado:
el rabo de toro en “El Gato Canalla” ya no es un plato pesado,
se ha transformado en mini rollitos de rabo de toro y peras confitadas
con reducción de vino dulce de Madrid; y las tradicionales albóndigas
ahora son albóndigas de rabo de toro de lidia en jugo de chocolate
y gnocchis fritos. Además, todas las propuestas que encuentres en
este restaurante las podrás saborear tanto en ración como
en tapa, para que decidas si quieres saciarte con un sólo plato
o si quieres probar toda la carta. No te desvelamos más, lo mejor
es que te animes y vengas a disfrutar de lo que siempre has comido de una
forma que nunca
has imaginado."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
2015
Chefs:
Julio López y Ricardo Robles
El precio medio estimado por persona
en la fecha de la cena es de 30 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en pleno centro de
Madrid, muy cerca de la Gran Vía y al lado de Callao. Zona de difícil
aparcamiento,
incluso en un parking.
Las cañas: Las tomamos en un bar gallego,
O'Faro Finisterre, situado en la cercana plaza de Santo Domingo.
Fueron en total cinco cañas, a 1,20 € cada una. Pusieron
como tapa, para las tres primeras, un par de
panecillos por caña untados con diversas ensaladillas
y para la segunda ronda un plato con aceitunas.
Nombre: Se conoce como “gatos” a los nacidos
en Madrid, aquellas personas de impronta castiza y tradición castellana.
Los “gatos” son chulos y de porte elegantes. “Canalla” define
a todos aquellos irreverentes y provocadores que no siguen el camino preestablecido. “El
Gato Canalla” de
Hotel Indigo Madrid – Gran Vía, por tanto, no podía
ser otra cosa que una propuesta gastronómica que parte del recetario
tradicional madrileño, pero con un giro sorprendente en todos sus
platos y propuestas culinarias.
(Información extraída de
su página web)
Carta
en la web: Si, con algunas fotos, con precios, aunque inferiores
a los de la carta y con el I.V.A. incluido.
Carta de
vinos en la web: No.
Local: Está situado en la primera planta
del hotel Indigo Madrid Gran Vía. Se accede por la entrada
del hotel a través de unas escaleras situadas a la izquierda
del bar. Tiene una planta en forma de "L" envolviendo a
la cocina. Presenta
un gran ventanal desde el suelo hasta el techo en el lado que da
a la calle y desde donde se puede ver la Gran Vía. Otro ventanal,
de similares características permite, desde el salón,
ver la recepción. La decoración es moderna. Las paredes
y las columnas están empapeladas con estampados en tonos marrones.
En una de las paredes hay un gran cuadro con marco metálico
y cristal
con un plano antiguo de Madrid. La iluminación nocturna se
consigue principalmente con lámparas
cilíndricas, anchas y cortas casi pegadas al techo,
con tulipas doradas y marrones. El techo es blanco y en las uniones
con los elementos
verticales alberga luces indirectas. El suelo, en tonos claros
de madera, imita a una tarima. Las
mesas rectangulares, a excepción de la redonda en la
que cominos, son de madera oscura tipo wengué. Las sillas,
modernas,
también del mismo tono, al igual que los
muebles y los percheros. Los asientos y espalderas están
forrados de tela en color beige. La mantelería es blanca,
como la mayor parte de la vajilla. Ponen copas para
el vino y vasos para el agua. La mesa en la que nos
pusieron, de superficie inestable, era adecuada para las seis
personas. El espacio entre mesas correcto.
El local estaba casi lleno.
Comensales:
Seis, Antonio Arnaiz, Justo, Raúl, Ricardo, Carlos
y Antonio Ávila.
Pan: Lo pusieron, después de pedirlo, ya comenzada
la cena. Consistió en una cesta forrada de tela con seis mini chapatas.
Posteriormente se pidió más. Estaba caliente y bueno. Lo cobran en
concepto de "cubierto" a 2,00 € por
persona.
Aperitivo:
No pusieron. Se pidieron unas cervezas en la mesa previas a la cena y no
las acompañaron con nada. Las cervezas fueron tres Alhambra 1925, a 4,00
€ cada una y tres La Virgen, a 4,50 € la botella.
Entrantes:
Croquetas de lo más personal XL: Es un surtido
de seis croquetas caseras, dos de Jamón ibérico de Guijuelo,
dos de crema
de boletus al aroma de trufa y otras dos de carabinero. Se presentan en
recipiente pequeño, semejante a los que se usan en para escurrir
el aceite en las freidoras, sobre una lámina de pizarra que lleva
tres gotas decrecientes de salsa, al parecer de pimientos. Y digo al parecer
porque
se la llevaron antes de poder probarla. Las croquetas desiguales y por
lo contabilizado había por lo menos tres de boletus y no distinguimos
las de carabineros. Las de jamón buenas. Se pidió una ración
a 9,50 €,
con el descuento sale 5,60 € y cada croqueta a 0,95 €.
Algo que torear XL: Son seis mini rollitos rellenos
de rabo de toro y peras confitadas con reducción de vino dulce de Madrid.
Se presenta sobre una superficie de madera con papel para absorber el aceite,
al lado
un recipiente con el jarabe de vino y ambos sobre una lámina de pizarra.
Los rollitos estaban muy buenos aunque a algunos la reducción de vino les
pareció solo pasable. Se pidió una a 11,00 €, con el
descuento sale 6,60 € y
cada rollito a 1,10 €.
Empanadillas picantonas XL: Son seis empanadillas de
berenjena rellenas de ternera picante con mahonesa de curry de manzana
y caramelo de soja. Se presentan en una fuente sobre hojas. Por encima
llevan unas líneas de la salsa mahonesa. Buenas para la mayoríia
aunque a uno le pareció que eran normales. Se pidió una ración
a 9,50 €, con el descuento sale 5,60 € y cada empanadilla a 0,95 €.
Salmón y cítriicos XL: Tartar de salmón
con encurtidos y toques cítricos, guacamole y huevos de pez volador.
Lo sirven en un recipiente parecido a una salsera. En el fondo la crema
de
guacamole, luego el salmón como machacado y en puré, por
encima unos brotes y los huevos de pez. Aunque no es la forma de cortar
un tartar,
estaba muy bueno y fresco. Pedimos una ración
a 14,00 €,
con el descuento sale a 8,40 €.
Segundos:
Solomillo a la parrilla: Solomillo de buey con parmentier
de patata trufada y pimientos de Guernica acompañado de con
salsa de Oporto. Lo sirven en un plato cuadrado casi vacío. En la
esquina superior
derecha un recipiente cúbico con la salsa de oporto y una cucharilla,
junto a él, en diagonal, el parmentier en forma de pequeña
patata asada, le sigue en línea un solomillito más pequeño
que la patata. En la otra esquina superior cuatro pimientitos lo acompañan.
La mitad inferior derecha está desolada, solo
hay unos brotes,
que se asemejan a las ramas en forma de bola que se mueven con el
viento en las películas del oeste. Se parece poco al mostrado
en la foto de la página web. Los solomillos, pasados, no en
su punto, aunque pequeños estaban buenos. Se pidieron cuatro a 21,00 € cada
uno. Con el descuento salen a 12,60 €.
Ups !! Se me escapó la tinta: Son chipironcitos
de anzuelo rellenos de gambón y micropisto con arroz pillaf
en su tinta. Los sirven en
una fuentecita presentada en horizontal En el centro, sobre el arroz,
tres chipironcitos a la plancha rellenos. Por encima una crema de tinta
de calamar y en los extremos calamarcitos fritos. El arroz estaba
mal cocido, era un engrudo pastoso. Los chipironcitos, de tamaño desigual,
no estaban calientes y en su interior sólo había una
crema, nada de una textura que permitiera distinguir el gambón
o el pisto. Se le preguntó al camarero el porqué no estaban
rellenos de gambón como dice
en la carta. Fue a preguntarlo a cocina y amablemente nos dijo
algo así como que se habián hecho según la receta.
Este fue el peor
de los platos que tomamos. Se pidieron dos a 21,00 € cada uno.
Con el descuento salen a 12,60 €.
Postres:
La torrija de la abuela Paca: Es una torrija de panettone
con helado de mascarpone e higos. Se presenta en un plato de postre
cuadrado, en el centro la torrija bañada en jarabe
y encima la bola de helado. El panettone es un bollo o pan dulce hecho
con masa
de brioche y relleno de pasas. La torrija, caliente, está empapada
en almíbar lo que le da un excesivo dulzor. El helado bueno. Se tomaron
dos a 6,00 € cada una. Con el descuento salen a 3,60 €.
Tiramisú: Se
presenta en un vaso. No estaba mal la versión del postre que
no se parece al clásico tiramisú. Se tomaron dos a 6,00 € cada
una. Con el descuento salen a 3,60 €.
A mi fruta la gusta el mojito: Consiste en una ensalada
de frutas con sorbete de mojito. Se
presenta en un plato hondo en el que hay trozos de naranja, plátano,
fresa y uva. A parte, en un vaso de chupito, el mojito granizado para
mezclar con la fruta. Bueno. Se tomó uno a 6,00 €. Con
el descuento salen a 3,60 €.
Pasión y pistacho: Brownie de chocolate
con helado de pistacho. Se presenta en un bol. El brownie en forma
cilíndrica y semi sumergido en salsa. Se tomó uno a 6,00 €.
Con el descuento salen a 3,60 €.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron dos cafés cortados, dos descafeinados y dos infusiones
respectivamente a 1,50 €, 1,60 € y 2,50 € cada unidad. Una
de las infusiones estaba tibia.
Vinos:
Enate Gewürztraminer 2015: Vino
blanco joven, con denominación de origen Somontano, embotellado
en la bodega Enate (www.enate.es).
Se elabora
totalmente con uvas 100 % Gewürztraminer. Muy bueno, frio, a
la temperatura adecuada. Pedimos una botella a 19,00 €.
El precio aproximado de venta al público en
una tienda es de 10,0 € la botella, por lo que el restaurante
casi duplica el precio
de venta al público
en un comercio.
Legaris Roble 2014: Vino
tinto con denominación de origen de la Ribera de Duero,
embotellado por la bodega Legaris (www.legaris.com).
Está 100% elaborado a partir de la variedad de uva Tinto Fino.
Bueno. Pedimos una botella a 16,00 €.
El precio aproximado de venta al público en
una tienda es de 6,50 € la botella, por lo que el restaurante
multiplica casi por 2,5 el precio
de venta al público
en un comercio.
Copas: No invitaron a chupitos.
Servicio: Joven, amable e inexperto. Van
correctamente uniformados con camisa azul y pantalones con tirantes negros.
Hay retrasos al principio, en los segundos y en los postres. Se pidió
agua
inicialmente,
hasta tres
veces,
y la
sirvieron a los postres. No ponen plato para el pan. Uno de las infusiones
estaba templada.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 81,0% corresponde a comida y el 19,0% a bebida respectivamente.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido. Los precios de la carta y de la web no coinciden,
son más altos lo de la carta. La factura correcta.
Comentario
final: Restaurante de hotel con una propuesta muy interesante
de comida, como ellos llaman, "neocastiza", que ve limitado
su éxito por la mala ejecución de los platos y por
un servicio inexperto. Platos desiguales en presentación y
elaboración. Algunos difieren estéticamente
de los que se ven en la web, y en otros la elaboración no
está bien
conseguida. La
decoración moderna. Distancia en la mesa y
entre mesas correcta.
Al reservar por medio de "el tenedor" nos ofrecen un descuento
del 40% sobre la comida. En la factura final el descuento fue
del 32,4%,
ahorrando 85,60 €. Sin el descuento la comida hubiera costado
44,04 € por persona.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.